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miércoles, 6 de agosto de 2014

La boda de mi mejor amiga: Yo

Estaba revisando el correo con ansias de recibir mi nuevo catálogo de lencería de Calvin Klein cuando me fijé en un sobre color pastel con un bonito relieve. Abrí la carta y con horror leí su contenido:

Luisa y Andrés tienen el honor de invitarle a su enlace en matrimonio 
que se celebrará el futuro 25 de Agosto en la Iglesia de San Marcos.

No podía ser, lo peor de todo es que sabía que no estaba soñando ya que en mis sueños aparece Quim Gutierrez sin camiseta. Era la última de mi grupo de amigas de la infancia que se casaba, eso era como ir gritando por la calle que era una fracasada en la vida. No es que se me den mal las relaciones, sin embargo la fea se cotiza más que la guapa. Me explico, la fea será siempre muy agradecida, además nadie te la va a quitar, pero a los bellezones como yo tienes que espantar a los babosos todos el rato y ciertamente puede llegar a ser agotador.

Rápidamente subí a mi casa e imprimí la siguiente invitación:

La Pepis y Patrick Dempsey se complacen en invitarles a la unión en santo matrimonio 
que se celebrará el 24 de Agosto en la catedral de Santiago.

Que se fastidie.

Desde que era niña he planeado meticulosamente mi futura boda y mi futuro divorcio. Llamadme romántica. Lo bueno de esto es que cuando encuentre a mi hombre ideal podré estar gastándome su dinero sin estar ocupada con meros trámites.

La pedida de mano:

Veréis, todo el mundo sabe que el romanticismo ha muerto, así que no iba a dejar en manos de un hombre el futuro de uno de los días más importantes de mi vida. Lo planearía yo. Primero, casualmente, estaría toda mi familia, mi chico y algunas amigas (y viejas enemigas) reunidos en la recepción de algún hotel rabiosamente caro. Yo entraría como si nada en la sala y empezaría a emocionarme y soltar un par de lágrimas discretas al ver a toda ese gente que tanto significa para mí. Nota personal: aprender a llorar.


Después mi chico me cogería de la mano y me llevaría al centro de la habitación para pedirme matrimonio. Un foco de luz nos seguiría. Se arrollidaría y me ofrecería un anillo con un diamante del tamaño de una pelota de tenis, después diría que eso no es suficiente para una mujer como yo y me ofrecería DOS anillos. Me volvería a emocionar y miraría al techo como aguantándome las lágrimas de alegría. Finalmente titubearía un par de veces y diría que NO (las chicas nos tenemos que hacer las duras) pero después soltaría un rotundo SI. Confetis en forma de corazón color rosa pastel inundarían el techo de la sala y Whitney Houston que se encontraría entre el público nos cantaría su "I Will Always Love You". Nota personal: arreglar lo de Whitney. Curiosamente Annie Leibovitz estaría hospedada en el hotel y no dudaría sacar su cámara para inmortalizar ese bonito momento que tras un acuerdo de varios millones de dólares publicaría con mucho gusto y elegancia en Vanity Fair.

La venganza: 

Llamaría a todos mis ex y les diría que iba a pasar el resto de mi vida con un hombre con más dinero, más belleza y más pene que ellos. A continuación llamaría a mis compañeras de la universidad y les preguntaría que por qué están solteras hasta que llorasen. 


La despedida de soltera:

Sólo hay una manera de celebrar una despedida de soltera: junto a casting de Magic Mike. Aunque será un poco incómodo si mi futuro marido acaba siendo uno de ellos (eso va por ti Joe Manganiello). Por supuesto tras la noche en la que probablemente gaste medio sueldo quemaría toda prueba viviente de lo sucedido. Una señorita besa pero no cuenta.


La lista de bodas: 

Es de pobretón pedir dinero a tus invitados cuando te casas. Cada vez que veo a una cuenta corriente en una invitación de boda llamo a un par de contactos para que se las congelen y las vinculen al caso Nóos.

No, nada de pedir dinero. No somos el dueño de Wikipedia. Lo más cool y chic es hacer una lista de boda. La mía estaría llena de fabulosos muebles tapizados con pieles de animales exóticos cazados por el rey, de bolsos de Hermès de edición limitada y de joyas usadas por celebrities en reportajes fotográficos de Mario Testino.


Todos los objetos de la lista claramente iban destinados a mí. Mi marido ya tenía el regalo más valioso de todos: Yo.

La boda:

Siempre supe que quería una ceremonia íntima, con mis familiares y amigos más cercanos. Unas 300 personas serían suficiente para ser testigos de mi gran día.

Una vez que un grupo de seguratas expulsase a aquellas más elegantes que yo y se asegurasen de que las damas de honor estaban todas vestidas con los espantosos vestidos que escogí, pensando en ellas desde el fondo de mi corazón, empezaría la esperada ceremonia.


Un precioso vestido blanco con cola de sirena abrazaría mi cuerpo. El vestido estaría bordado con esmero por monjas ciegas. Caminaría al altar acompañada a un actor con experiencia haciendo de madurito sexy en series de la CW. Adoro a mi padre, pero el pobre es muy poco fotogénico. Mi futuro marido estaría esperándome en la otra punta, expectante. De fondo sonaría una canción de La Oreja de Van Gogh antes de que Amaia Montero descubriese la comida basura. Una pequeña niña andaría tres pasos por delante lanzando pétalos de alguna flor en peligro de extinción. Un grupo de actores esparcidos por la iglesia tendría que sollozar y sonarse (con elegancia) de la emoción del momento.


Cuando llegase a la altura de mi hombre el cura daría paso a la ceremonia, rápida y práctica. El sermón giraría en su mayor parte en lo afortunado que era mi futuro marido por tenerme a su lado y lo que debía hacer para mantenerme y complacerme. Después del sí quiero de mi hombre el cura se dirigiría a mí:

-Pepis, ¿quieres recibir a [estrella en alza de Hollywood] como marido, y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza y así, amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?

-Si, no, si, no, si y no.

-Bueno supongo que eso será suficiente. Podéis besaros.

El público se pondría en pie y entusiasmado aplaudiría hasta sangrar. Saldríamos a la calle y una lluvia de billetes triturados en forma de confeti caería elegantemente sobre nosotros, siempre he creído que lo de tirar arroz era muy chabacano, además no querré estropear el precioso peinado que me haría Tabatha. A la salida mi marido, recomendado por su publicista, se pararía para firmar un par de fotos de su última película en la que encarnaría a algún superhéroe buenorro. 

Banquete:

El menú de mi boda se decidirá en una final de MasterChef. Ese asunto aún está un poco en el aire, pero confío en España para que decida con sabiduría.

Por otro lado, tendría mi propio episodio en un reallity de Divinity en el que los protagonistas se enfrentan al mayor reto de sus vidas para hacerme la tarta perfecta. Cuando todos mis invitados hubiesen muerto de la envidia por tan magnífica tarta la tiraríamos a la basura, porque asumámoslo, son preciosas pero están malísimas.

Mi amiga Lana del Rey vendría a cantarnos un par de canciones con su tórrida e insinuante voz, ella insistirá en hacerlo gratis como regalo por nuestra amistad, pero yo no soy como Kim y Kanye, si hay que pagar a la muchacha se le paga.


Votos:

El voto a mi marido ya lo tengo escrito desde que tenía siete años. Sólo tengo que rellenar los espacios en blanco con su nombre. Así dice:

Querido (nombre),
no puedo expresar lo suficiente lo mucho que significas para mí. Recuerdo la primera vez que te vi, pensé que alguien como tú no se fijaría en mí, pero después me vi reflejada en un espejo y supe que sí.
Y así fue. Oh querido (nombre), soy la mujer más afortunada del mundo. Quiero que sepas que estoy abriendo mi corazón, estas palabras sólo te las podría decir a ti (nombre). Tengo miedo de no poder amarte como te mereces para que así me ames como me merezco yo. 
Gracias por haberme regalado ese bonito y escandalosamente caro collar de diamantes por nuestro compromiso, me durará para siempre (este regalo tiene que ser si o si). ¿Pero sabes qué durará también para siempre? Mi regalo por nuestro compromiso: Mi amor por ti.
Que sepas que te adoro y que me muero por emprender esta aventura a tu lado.

Luna de miel:

Lo siento, no voy a dar detalles del exótico destino elegido para nuestra luna de miel. No quiero tener paparazzis en la puerta de mi isla privada. Mi marido y yo agradeceríamos un poco de intimidad. Muchas gracias.

Siempre vuestra,

La Pepis

lunes, 28 de julio de 2014

El crucero del amor

Tras el desastre vacacional del año pasado decidí que era hora de cambiar mi rutina de verano. Estaba harta de tumultuosas playas donde las chicas sólo se dedicaban a subir la misma foto una y otra vez a Instagram con un hashtag a lo #paradise #relax #playa 

Además ese tipo de fotos me da hambre ya que más que piernas parecen salchichas. 


A última hora fui a la agencia de viajes de unos conocidos centros comerciales a quienes no les quiero hacer ningún tipo de publicidad. La chica de El Corte Inglés me atendió con un trato muy amable y respetuoso. Me recomendó diversos paquetes de viaje. De todos ellos uno llamó fuertemente mi atención. Era un bonito crucero por el mediterráneo y las islas griegas. El panfleto rezaba algo así: "Chicos estupendos están deseando conocerte, embárcate en el crucero del amor." Detrás del slogan había una foto de un par de chicos cuyos músculos reflejaban las gotas de aceite que bajaban por su cuerpo. ¡Era tan exótico el crucero que hasta ponía que iba a haber osos!

La verdad es que esa foto me bastó para decidirme. Nos apunté a Rosalina y a mí en esa aventura y en menos de dos semanas nos embarcamos en el barco del amor con el corazón abierto y las esperanzas en lo más alto. Todo iba a ser perfecto.

Rosalina me ayudó a deshacer el equipaje en mi camarote mientras le comentaba ilusionada las ganas que tenía de ese viaje.

-Ay Rosalina, me siento como Kate Winslet en Titanic salvo por esas cejas mal depiladas y esa elección de pintalabios tan de los 90. Espero que este barco no tenga barcas suficientes para todos los tripulantes que si no se muere mi amor verdadero en un trágico accidente nuestra historia de amor dejará de tener encanto.

-Ay el chambelán de DiCaprio estaba relindo en esa película...


Cuando deshice todo el equipaje me puse un bikini de infarto, mandé a Rosalina a buscarme al hombre más guapo de tercera clase y bajé a la piscina. No os podéis imaginar lo que me encontré. TODO HOMBRES. Hombres mojados y sudorosos bajo el tórrido sol mediterráneo.

¡Qué afortunada era! Las otras mujeres debieron de enterarse que yo también iba al crucero y lo anularían ya que sabían que no tienen nada que hacer con rivales como yo.

Por si fuera poco casi todo los hombres eran GUAPOS. Me sentía como el príncipe de Cenicienta eligiendo pareja como si de un catálogo se tratase.

Y para más inri el socorrista estaba cañón, una mezcla entre dios griego y modelo de revista con un minúsculo bañador rojo que no dejaba lugar a la imaginación. Era TAN guapo que incluso los demás hombres lo miraban con lo que claramente era cara de admiración.

Dejé mis cosas en una tumbona cerca del puesto de socorrista y fui directa a la piscina a llevar a cabo un plan especial. Cuando llegué a una zona donde el agua me cubría por los hombros me puse a chapotear.

-¡Socorro! ¡Socorro! ¡No sé nadar! ¡Que alguien me ayude!

Un señor mayor que nadaba cerca vino a mi rescate.

-¡Señorita! ¡Vengo a ayudarla! Cójase de mi cuello.

Hay que ver, ven a una chica vulnerable y se acercan todos como moscas. ¡Aprovechados!

-¡Uy no no! ¡Quita quita! -le dije- ¡Que venga alguien que esté homologado! ¡Preferiblemente un socorrista con bíceps de acero!

Pero el socorrista parecía no percatarse ya que estaba muy ocupado sometiéndose el bañador para que le coja más moreno la pierna.

Tras haber tragado involuntariamente una gran cantidad de agua decidí darme por vencida y prepararme para la noche. Tenía que sorprender a todos los varones con un modelito de infarto. Había sido un desastroso comienzo pero no debía olvidarme de que estaba en un lujoso barco en mitad de las islas griegas, era como Meryl Streep en Mamma Mia.


Cuando llegó la hora de la cena bajé sola al gran comedor con un precioso vestido de encaje bordado a mano por niños tailandeses explotados.

Me senté en la mesa que compartía con tres fornidos varones. Después de presentarme nos pusimos a coquetear tímidamente. 

Se llamaban Luis, Chema y Marcos. Ya imaginaba mi nombre bordado en mis toallas de mano al lado del suyo.

-¿Qué tal? Yo soy Marcos.

-¡Hola! Yo soy Luis y él es Chema, mi compañero de viaje en la vida. 

-¡Uh! ¡Qué casualidad! ¡Yo también vengo con mi compañera! ¡Se llama Rosalina! Aunque bueno, creo que compañera no es el término adecuado ya que en realidad le pago por horas... ¿Y qué os trae por aquí?

-Bueno -dijo Marcos- yo vengo a buscar pareja. Me han dejado hace poco y venía a animarme un poco.

Pobre Marcos, pensé, cortan con él y se gasta después su dinero en un crucero sin apenas rastro de mujeres...

-Nosotros venimos a descansar y divertirnos un poco. Ya sabes, tomar el sol, salir de fiesta... ¿Y tú Pepis qué buscas?

-Pues yo vengo a encontrar a esa persona especial de mi vida - respondí.

-¿Y Rosalina? ¿Ella no lo es?

-¡Oh! ¡No! Tenemos una relación muy cercana, llevamos mucho tiempo conviviendo juntas pero busco a alguien más. 

-¡Yo no le podría hacer eso a Luis nunca! -dijo Chema con cara de desaprobación.

La verdad es que Luis y Chema mostraban una relación muy cercana. Daba gusto ver una bonita amistad entre hombres tan sólida.

El showman del salón se subió al escenario micrófono en mano.

-¿Os lo estáis pasando bien? ¡No olvidéis de que en diez minutos empieza el concurso La Reina del Mediterráneo! ¡Aún estáis al tiempo de apuntaos!

-¡Oh! ¡No me lo puedo creer! ¡Voy corriendo a apuntarme! -dije emocionada.

Una vez ahí pude comprobar que la competencia no era muy alta. Había chicas con espaldas sorprendentemente anchas y la mayoría usaba un maquillaje nada favorecedor y muy poco sutil. Incluso muchas de ellas tenían unos rasgos demasiado masculinos para mi gusto. Por su propio bien, y por el de su autoestima, decidí retirarme de la competición, no necesitaba el título de La Reina del Mediterráneo, soy cuarta en la línea de sucesión al trono, si las infantas desaparecen en extrañas circunstancias y Froilán sigue siendo tal y como es la corona sería mía en un plis.


Agotada acudí al bar a tomar un refrescante cocktail a la luz de la luna. Me senté en una bonita butaca y tomé sorbitos de mi copa contemplando las estrellas. De pronto vi a un opuesto hombre que paseaba por la cubierta mientras miraba a la lejanía de la oscura noche. BINGO. Había encontrado mi Leonardo. Me acerqué a su lado.

-¿Si yo salto tú saltas? - le pregunté.

-¿Cómo dice señorita? ¿Se encuentra bien?

-¿Estará muy fría el agua? He oído que es como si te clavasen cuchillos afilados y una dama como yo no podrá aguantarlo sin un hombre a su lado...

-Lo dudo mucho señorita, está apoyada en la barandilla de la piscina, pero puede hacer la prueba a ver...

Decidí no tirar la toalla.

-La verdad es que estoy un poco sola en esta fría noche... Y en mi camarote sólo me espera el calor de las suaves sábanas de satén rozando mi cuerpo desnudo...

-Pues qué le vamos a hacer...

¡Pero bueno! ¿Qué estaba pasando en ese barco? ¡Ningún hombre mostraba interés por mí! Era como si de pronto esa masa de metal que nos arrastraba por el mediterráneo fuese mi kriptonita de seducción.

Nada, no había manera de abrirme camino a su corazón. ¿Sería una nueva moda hacerse el duro ante mujeres? ¿Sería alguna nueva forma de ligar sacada de un libro de esos de 50 Sombras? Una se descuida y le cambian las reglas del ligoteo en un momento. Pensé que éramos las mujeres las que teníamos que hacernos las duras, para algo me he pasado toda mi vida ignorando a Michael Fasbendder, he conseguido hacerlo tan bien que ni siquiera sabe que existo.

Que le den a Leonardo. ¿Para qué quedarse con el muerto de hambre si te puedes ir con el duque serio y avaricioso que te va a regalar fabulosas joyas y que al final de la película sobrevive?


Horrorizada volví a la barra de el bar a pedir algo un poco más fuerte para ahogar mis penas cuando para mi sorpresa descubrí a un pequeño grupo de chicas que hablaban reunidas en una mesa.

-¡Uy chicas! Necesito un poco de estrógeno en mi vida. Menudo pluff de barco. ¡No hay forma de catar varón! ¿Vosotras habéis tenido suerte con algún mozo?

-¿Nosotras?- preguntó la chica regordeta de mi derecha.- ¡Ni uno!

Todas se rieron con las palabras de su amiga. Me alarmaba que no se preocupasen lo más mínimo de encontrar un hombre.

-Ay chicas no podéis ser tan pesimistas. Así no me extraña que ningún hombre se fije en vosotras. Ya sé que la búsqueda del amor puede parecer como una canción de Bustamante, dolorosa e innecesaria, pero no tiréis la toalla.

Ninguna parecía tener el más mínimo interés. Es más, era como si se hubiesen rendido en la vida. Llevaban unos peinados muy estrafalarios y una ropa poco halagadora que ocultaba sus curvas...

-Tenéis que potenciar más vuestros rasgos femeninos. Por ejemplo tú, estoy segura de que si te soltamos el pelo tal que así y te ponemos un poco el flequillo para este lado dejarás de ser un ser asexuado y mostrarás al mundo la preciosa chica que llevas dentro. Mmmmm... Uy pues parece que no.

-Cariño - dijo la más alta de todas - para qué interesarnos por hombres cuando existen bomboncitos como tú...

-Comprendo que la duda os asalte, pero necesitamos a un hombre que tras el primer divorcio nos de la suficiente solvencia económica para escaparnos con Zac Efron a una isla privada para el fin de los días.



-¿Y no te sirve una mujer como yo?

-¿Una mujer? ¿Para qué iba a necesitar yo una mujer?

-¡Cariño, si esto es un crucero gay!

-¿De gays? ¡Pensé que esa gente sólo existía en las series de la HBO!

No es necesario decir que antes de que el barco atracase en su destino tenía a todos los hombres (y mujeres) del crucero loquitos por mí. No es que tenga nada en contra de los gays, sólo que ningún hombre en esta tierra puede resistirse a mis encantos. Es más, adoro a los gays, la mayoría de mis novios lo acaban siendo y estoy convencida de que mi futuro hijo será gay. Lo único que les echo en cara es que a ver si dejan a algún hombre guapo para las mujeres que nos los han acaparado todos.

Os quiere,

La Pepis

martes, 4 de marzo de 2014

Consultorio Pepis: Guerra de exnovios

Querida Pepis,

la semana pasada discutí con mi novio y lo hemos dejado. Me está costando trabajo superar la ruptura. ¿Qué puedo hacer para llevarlo mejor? 

Un beso
Querida Taylor Swift,

recuerdo esa vez en la que Matthew Mcconaughey y yo discutimos cuando se olvidó de meterme en su discurso de agradecimiento en los Oscars y estaba devastada. 


Lo único que te puedo decir es que estés muy atenta, porque esto ya no sólo va contigo. Tu dignidad representa la dignidad de todas las mujeres. Cuando el primer cavernícola le dio plantón a la primera cavernícola para ir a tirarse a un mamut en la cueva de al lado, generó una guerra de sexos que sigue en pie hasta el día de hoy. La única cuestión que importa no es quién gane, sino quién parece haber ganado.

¿Cómo se mide tal cosa? ¿Quién sale victorioso? Pues muy sencillo:

  1. Quien no escriba por las redes sociales mensajes a lo "lo he superado" pero con un trasfondo que demuestran estar desesperados.
  2. Quien renueve más acertadamente su fondo armario de acorde con las nuevas tendencias.
  3. Quien encuentre pareja antes.
  4. Quien a pesar de que el otro haya encontrado pareja antes encuentre una pareja mucho más atractiva.
  5. Quien reciba algún Whatsapp del otro, supuestamente desinteresado, para saber cómo le va la vida.
  6. Quien suba a Facebook más fotos pasándoselo en grande tipo "ni recuerdo que corté contigo hace dos días".
  7. Quien, cuando se encuentren cara a cara, finja estar meditando durante unos segundos sobre quién es la persona que tiene delante.
  8. Quien consiga parecer más atractivo con su nuevo look post-ruptura.
  9. Quien no felicite "como si nada" al otro en el día de su cumpleaños (en el caso de que lo haga si el otro le contesta "casualmente" hay empate ya que demuestra que aún tiene fuertes sentimientos ocultos).
  10. Quien se lleve los amigos surgidos a lo largo de la relación.
El mejor truco que te puedo dar es acostarte con Bradley Cooper.

Un beso,
La Pepis

sábado, 25 de enero de 2014

Mi único y último día de gimnasio.

Muchos de vosotros entraréis en shock tras oír la siguiente noticia: Me he apuntado al gimnasio.

"¿Por qué lo haces? Si tienes que ir al gimnasio, ¿dónde queda la esperanza para el resto de mujeres?"

Lo sé. 

Es duro reconocerlo pero los excesos Navideños han pasado factura. Las grandes corporaciones como Suchard (que no dejan de sacar productos con Oreo, de chocolate blanco, con avellanas o deliciosa galleta crujiente) odian sin duda a las mujeres. Si a eso le sumas que la gula estuvo de oferta estas Navidades (800€/kilo) comprenderéis el desastre que estas fiestas crearon en mí. Vamos que a mi lado Amaia Montero era un figurín.


Por eso no me ha quedado otro remedio que apuntarme a un gimnasio. Lo primero fue buscar un gimnasio céntrico, preferiblemente uno en el que entrene Blanca Suarez. Cuando localicé el gimnasio ideal (justo al lado de un Starbucks) fui a preguntar tarifas. Quería algo baratito y sobre todo apuntarme sólo un mes para probar ya que a lo mejor eso del ejercicio no era lo mío y le sacaba más provecho a ir persiguiendo a Xabi Alonso por la calle. Acabé con la tarifa más cara suscrita durante todo un año, pero bueno, al menos la matrícula me salió gratis.

Mi tarifa de gimnasio incluía entrenador personal y tenía clases por la mañana de 16:00 a 17:00. He de aclarar que la tarde es la mañana de los ricos.

El siguiente paso era comprarme el vestuario adecuado. Quien se piense que las pintas que se lleven al gimnasio dan igual ya que "ahí se va a hacer ejercicio" está muy equivocado. Seamos claros, al gimnasio se va a ligar y a fingir que haces algo mientras analizas tu próxima presa vestida de punta en blanco. También se va para poder subir una foto en Instagram "entrenando" y poner un tweet diciendo "me voy al gym". En la sección de deporte de unos grandes almacenes encontré todo lo que necesitaría. Debo aclarar que no digo el nombre de la tienda para no hacer publicidad en mi blog personal. 

¿Por dónde iba? Ah si! Estaba en El Corte Inglés comprando cosas. Lo que me costó trabajo fue encontrar el calzado adecuado. Por mucho que las grandes marcas se empeñen en vendernos horrendas deportivas multicolor no les hagáis caso. Al gimnasio hay que ir minimalista y chic. Nada de New Balance (horrendas por cierto) o de colores fosforitos.

En mi primer día llegué antes de tiempo. Fui al vestuario a cambiarme, me sorprendió ver cómo hay gente que no siente ningún tipo de pudor por enseñar su cuerpo mientras yo hacía malabarismos envuelta con cinco toallas para cambiarme las mallas con discreción.

Entré en las instalaciones y eché un vistazo a los machos que había en el gimnasio, con ese panorama una mujer no podía atender a otra cosa.


Decidí hace un poco de cinta para ir calentando. A mi lado tenía al motivado de turno que no dejaba de mirarme con superioridad mientras yo aporreaba los botones para encender la dichosa máquina. No quería darme aires de grandeza pero tenía la sensación de que se me iba a dar muy bien eso de la cinta. Empecé con el nivel 2. Poco a poco. Nivel 3. Nivel 4. Nivel 5. Niv...


Lo siguiente que probé fue la bicicleta. Chop, chop. A mi lado tenía a una chica que parecía sacada de un anuncio de agua embotellada, se motivaba con la música de la radio y pedaleaba como si le fuese la vida en los estribillos de las canciones. A mí, si me pusiesen lo último de Chopin, también le daría duro con los golpes de orquesta. Veinte minutos pedaleando. Vi que el monitor de mi amiga marcaba unos 15 kilómetros. Me giré al mío. Seguro que tenía miles y miles de kilómetros tras estar una eternidad pedaleando sin descanso. Cinco metros.

Pronto me vino a recoger mi instructor. Y AY MADRE MÍA MI INSTRUCTOR. Que parecía sacado de una escultura de Miguel Ángel. Ñam!


-Bueno Pepis, vamos a empezar con ejercicios sencillos. Tenemos que tonificar estas zonas del cuerpo.

-¿Sabes si Victoria Beckham está inscrita a este gimnasio? Porque espero que no me monte un Ana Obregón después de mi breve pero intenso romance con David en ese íntimo bungalow de Hawái.

Los ejercicios que me puso el entrenador eran complicados y duros. Además mi mente estaba en otro sitio...

¿Sabéis que si hacéis ejercicio sudáis? Curioso.

-A ver Pepis, vamos a probar otro método. Quiero que levantes estas pesas como si fuesen bolsas de Manolo Blahnik y las tuvieses que llevar a tu casa antes de que la bolsa se rompa.

-Jajaja. Dudo que la bolsa se rompa, verás, una vez compré cinco pares y...

-Mira tú haz como yo.


-Pepis, necesito que hagas el ejercicio. A ver, mejor probemos con el step. Piensa que es el primer día de rebajas y tienes que entrar en el corte inglés antes que nadie para poder comprar ese bolso que viste y que has escondido en alguna esquina. Imagínate que es como subir escalones.

-¿Rebajas? Ay por favor, querrás decir el primer día de la nueva colección.

-Si te sirve... Venga, vamos corazón, tu puedes, ¿quieres que te traiga un poco de agua?


Ya había tonificado un 70% de mi cuerpo y estaba a dos movimientos sutiles de pelo de que mi monitor me pidiese una cita cuando este me dijo que iba a ir un compañero suyo a sustituirle el resto de la clase. Me tomé un descanso mientras esperaba a mi nuevo profesor que si era tan guapo como el otro iba a tener que ampliar mi suscripción en ese gimnasio. Estaba comiendo una palmera cuando un señor que tenía pinta de dedicarse a descargar frutas se acercó.

-¡Señorita Pepis! Quiero que deje esa palmera y se ponga a hacer flexiones ahora mismo! ¿Está usted aquí para comer o para hacer ejercicio? ¡RESPONDA!

-Si señor, ahora voy-dije temblorosa antes la masa musculosa de más de dos metros que me gritaba.

-¡VENGA! UNA, DOS, TRES. MÁS RÁPIDO!  CUATRO!

-Por favor no me pegue! Tome todo lo que tengo y lárguese! Mi bolso está en la taquilla 421 y la combinación es 1980, es el año en el que nació Ryan Gosling.

-DÉJESE DE ESTUPIDECES Y PÓNGASE A HACER FLEXIONES.

-Uuuuuuunaa, ddoodddooooooooooos, tretretreeesssssssssssssss, cuaatrooooooooooo...

-HASTA ABAJO DEL TODO!

No hará falta explicar que tras obligarme a hacer 125 flexiones en contra de mi voluntad ese fue mi primer y último día en el gimnasio. Y por si fuera poco al día siguiente alguien con mucha envidia me debía estar haciendo vudú porque sentía como agujas por todo mi cuerpo. Pero lo que más me dolió fue cuando mi cuerpo inerte intentó usar la sauna quedé traumatizada de por vida, la anatomía masculina dejó de ser un misterio para mí. Nunca me hubiese imaginado que tantos hombres se preocupasen por su cutis.

Cuando intenté darme de baja me llevaron a la oficina del chico que las gestionaba. El chico más guapo no podía ser. Con mucha amabilidad me explicó no sé qué de que para darme de baja tenía no sé cuántos días para avisarlo en no sé dónde antes de que se me acabe mi contrato. Pero ya no me importaba, sólo me importaban sus ojos.


Así que he acabado renovando mi contrato otro año más. Aunque ni loca lo vuelvo a pisar, tendré que conformarme con perseguir a mi Xabi por la calle.

Os quiere,
La Pepis.

miércoles, 15 de enero de 2014

Besos discotequeros II

Y continuando con esta clasificación de ósculos y sus dadivosos dueños, os dejo otra ración de tipos de besos.

Vendedor de Enciclopedias

Ellos son los herederos de cuando la Larousse se comercializaba puerta a puerta. El apuesto pretendiente se venderá a él mismo intentando demostrar alguna habilidad innata. Puede ser mover las orejas, las cejas, adivinarte el nombre -omitir adivinar el peso- o los más profesionales como fisioterapeutas que te dicen hinchar el bazo apretándote la palma de la mano. No faltan payasos, pasen y vean.


Argentino

El típico beso que te dan mientras bailas un tango con un medio descamisado boludo que prende con su chingona boca la rosa que sujetan tus labios. Ay, pendejos.


More than friends

Al más puro estilo Inna ft. Daddy Yankee, por una noche te permites ser algo más con ese amigo. Lo único que hay que tener cuidado es en no terminar cantando la de Muchachito Bombo Infierno: Ojalá no te hubiera conocido nunca.


Torero

No hay arena bajo sus pies y su traje no es de luces -o Dios no lo quiera- pero cual matador va estocada a estocada sobre su... ¿vaca?. El torero sale al ruedo de la discoteca con una máxima: la insistencia. Y si ha dicho no a la decimoctava es porque dirá que sí a la decimonovena. También se le llama el cansino, que ya le acabas dando un beso por pena, algo que resta por lo menos 20 días en el purgatorio.


Cronómetro 

Llega normalmente cuando estás en plena panorámica de qué se cuece por la discoteca. Se planta delante de ti y te dice: "En 10 segundos te voy a entrar". Y tú, cual cuenta atrás de grandes acontecimientos como el lanzamiento del Apolo 11 o el paso al século XXI vas restando dígitos en tu desconcertada cabeza que intenta pensar -inocente ella- si es guapo, las posibilidades que tienes con el resto de varones, si tú estás guapa, qué pensarán tus amigas, por qué no hay ninguna en 10 km a la redonda, cuántas consumiciones te quedan, si habrá mucha cola para ir ahora al baño, si te podrá acercar después a casa, si será un buen padre... Normalmente te has quedado en el sitio y el chico cumple su promesa, porque el que avisa no es traidor y una mujer tarda más de 10 segundos en hacer todas esas elucubraciones; y eso ellos lo saben. 


Halagador

Te ha ganado con piropos, de veracidad a veces más que cuestionable, pero no por ello te gustan menos. Intenta destacar tus virtudes y a nadie le amarga un dulce. Cuánto más jabón te da más guapo lo ves, ironías de la vida, aunque también es fácil cansar a la chica, que una ya sabe lo divina que es.


Al gemelo de tu novio

Que tire la primera piedra la que nunca se haya confundido besando al hermano de su novio. Y si es gemelo ya ni hablamos. Lo mejor para estos casos es tener alguna especia de santo y seña, porque tu boca es como un templo.


El de despedida

Lo ha estado intentando sin éxito y sólo le queda una carta: el beso de despedida que tanto predicaba Nino Bravo. El te quiero, la sonrisa y la flor son opcionales, pero el pico no te lo quita nadie.


Y con este digo hasta otra. Mujeres, amigas, compañeras... busconas todas, algún día besaréis al sapo acertado, aunque es probable que la charca no tenga porteros. Kiss

jueves, 26 de diciembre de 2013

Besos discotequeros I

Bicar, kiss, embrasser, küssen -los alemanes desde luego no tienen una palabra bonita-, baciare... lo que viene a ser el besar de toda la vida. Eso que hacemos continuamente: Al modelo de Abercrombie que reposa aletargado a nuestro lado cuando nos despertamos, al contemplarnos frente al espejo, al póster de Brad Pitt de detrás de la puerta de la habitación antes de dormir, al anillo de nuestra cura de confianza... pero el mundo de los besos va mucho más allá. 

Haciendo una de mis relecturas semanales del Real Diccionario de la Academia Española, me fijé en la acepción cuarta de esta palabreja. 


Claramente se refiere a los besos que se dan en las discotecas. Esos que se regalan a la ligera pero que después tanto pesan, o los que cuestan y salen caros. Y ya que mis amigos literatos no se esmeraron con la descripción, aquí os dejo una selección de los besos entre leds, pachangueo y vergüenza ajena más comunes y los que quisieron ser pero quedaron a tres segundos de rozarse con otros labios, al más puro estilo Conchita.

El educado

Can I kiss you? Te dirá, porque evidentemente no es español. Suele provenir esta fórmula de cortesía de países como Reino Unido, Noruega, algún guiri al que no le ha llegado la fama de las latinas, Chipre... y aunque en un primer momento pueda parecer lo más respetuoso para/con la damisela, es la peor elección. Mientras el chico hace malabares con su lengua para pronunciar lo mejor posible y no tener que repetir la bochornosa proposición -ya que la barrera idiomática siempre está ahí-, la chica lo traduce como: Soy un perdedor y beso como tu abuelo, pretty. La educación sexual no empieza por aquí, porque esto se acaba en la educación.


Abracadabra 

No sabes cómo has llegado hasta esa situación, pero cuando te quieres dar cuenta ya estás con las manos en la masa. Seguramente son chicos que han sido instruidos por grandes magos como Houdini o Jorge Blass y que hipnotizan a la víctima con alguno de sus habilidosos juegos de manos. El secreto está en que el conejo no salga de la chistera.



Amenazador

Podría ser el violador de tu barrio, pero se viste con piel de cordero y de chico interesante, hasta con barbita en el mejor de los casos. Se acerca y opta por hacer un juego de palabras no siempre acertado. Una amenaza light, una broma sádica, un "te has pasado, amigo". Avanzará terreno hasta que estés a su merced y soltará a medio centímetro de tu oreja "Te voy a matar...". Ahí, en el culmen de tu vulnerabilidad y desde ese momento cagada en todos los sentidos, añade "...del gusto". Y piensas sinceramente en llamar a la policía porque el chaval tiene delito.


Calladita estás más guapa

Viene de buenas haciéndose pasar por tu amigo, sacándote temas de conversación, haciéndote preguntas sin esperar que vayas a contestarlas extensamente -ignorantes de la vida- y cuando estás en pleno relato de cuando tu chihuahua Chloe tuvo lombrices ¡bang! te interrumpe con un beso. Me gusta pensar, de una manera romántica, que el chico realmente solo buscaba conocer a la muchacha (o probar tu cacao de labios), pero la decadencia de la conversación le obliga a cerrarle la boca de la forma menos y más grosera a la vez.


El manisero

Sus pies se han curtido en los niveles más extremos del Just Dance de la Wii y podría derretir a la chica que se propongan con sólo un movimiento de cadera, o eso cree. Al igual que el pájaro conquistador usa el baile como cortejo. Mientras sólo emplee su cuerpo puede ser hasta gracioso. El problema empieza cuando, en una inteligente táctica para hacerte perder el conocimiento, te empiezan a dar vueltas cual peonza o Beyblade Metal Fusion, para los más modernos. Pájaros, esto no es Dirty Dancing.


El chupitero

La crisis económica no le permite invitar a un cóctel y a una conversación agradable a una jovenzuela, pero aún así no renuncia al amor; y los chupitos pueden ser la vía rápida para llegar a su corazón -y donde digo corazón quiero decir seno-. El cortés invitador le pedirá al simpático camarero lo más fuerte que tenga, probablemente Fairy para acelerar el proceso, con todos sus beneficios antigrasa. Si paga el plus de 50 céntimos del TFG puede que estemos hablando de algo serio.


Divide y vencerás 

Son hombres que se han tragado todos los documentales de la 2 y tiene más que sabido que el león para atrapar a la gacela la separa del grupo. De estar en el centro de la discoteca con un coro que jadea e imita tus pasos quemapistas, te verás acorralada en un lateral, cual cordero, y con tus amigas demasiado lejos para ejercer la presión de grupo intimidatoria. Esta táctica, al más puro estilo Julio Cesar, es la más efectiva de todas y con más posibilidad de salir laureado.


El sordo

Es una 314 de manual, recogida en el refranero español como ¿A dónde vas? Manzanas traigo. El secreto consiste en que la chica se acerque y para eso nada más tentador que una frase que no ha entendido. Las mujeres lo queremos saber todo, no por ser chismosas, sino por ampliar nuestros conocimientos. Después sólo hay que saber manejarse en las distancias cortas.



En breves más. Muaks!

viernes, 6 de diciembre de 2013

Mi lista de Reyes.

Queridos Reyes Magos,

soy La Pepis. Este año me he portado muy bien: le he dado la mañana libre a Rosalina el día que la operaron de apendicitis (aunque aún por encima me lo agradeció quejándose toda la tarde de lo mucho que le dolía), he hecho grandes esfuerzos por recordar que Xabi Alonso es un hombre casado para poder frenar los impulsos que me harían tirarme a él como una adolescente en celo, he desagregado del Facebook a cualquiera que me haya mandado una invitación al Candy Crush y le he pedido a Mark Zuckerberg que los borre de la red social, desinteresadamente no he hecho mi parte de los trabajos en grupo para así dejar que mis compañeros aprendan más y se superen día a día.

Por eso y mucho más creo que me merezco las siguientes cosillas:

-Catálogo de Abercrombie, página 7, modelo de melena, ojos penetrantes y músculos de infarto.

-El cierre definitivo de Pimkie.

-Que la hija de Beyoncé salga más a la madre que al padre.

-Una segunda parte del diario de Noah donde ella recapacita y se va con el guapo y ricachón.

-Que alguien publique de una vez mis memorias.

-Un Oscar por aquella vez que le dije a la dependienta "me lo voy a pensar y vuelvo" y nunca volví.

-Que Britney Spears recuerde cómo se baila.
-Anuncios de champú donde cada temporada no digan que es la peor para el encrespamiento capilar.

-Un buen corte de pelo para Soraya Sáenz de Santamaria.

-Que Stradivarius cambie el ambientador de sus tiendas por uno con el que no salgas colocada.

-Una dieta rejuvenecedora para Matt Damon.

-Que la familia Pantoja pare de reproducirse como conejos.

-Un poco de dignidad para Miley Cyrus.
-Que Mon y Pe Cruz paren de diseñar ropa y complementos.

-Que no se vuelva a emitir el anuncio de Navidad de la lotería.

-Y que en vez del anuncio de la lotería se emita sin parar este anuncio en bucle (también lo quiero a él):

 
Muchas gracias por adelantado, 
La Pepis