miércoles, 6 de agosto de 2014

La boda de mi mejor amiga: Yo

Estaba revisando el correo con ansias de recibir mi nuevo catálogo de lencería de Calvin Klein cuando me fijé en un sobre color pastel con un bonito relieve. Abrí la carta y con horror leí su contenido:

Luisa y Andrés tienen el honor de invitarle a su enlace en matrimonio 
que se celebrará el futuro 25 de Agosto en la Iglesia de San Marcos.

No podía ser, lo peor de todo es que sabía que no estaba soñando ya que en mis sueños aparece Quim Gutierrez sin camiseta. Era la última de mi grupo de amigas de la infancia que se casaba, eso era como ir gritando por la calle que era una fracasada en la vida. No es que se me den mal las relaciones, sin embargo la fea se cotiza más que la guapa. Me explico, la fea será siempre muy agradecida, además nadie te la va a quitar, pero a los bellezones como yo tienes que espantar a los babosos todos el rato y ciertamente puede llegar a ser agotador.

Rápidamente subí a mi casa e imprimí la siguiente invitación:

La Pepis y Patrick Dempsey se complacen en invitarles a la unión en santo matrimonio 
que se celebrará el 24 de Agosto en la catedral de Santiago.

Que se fastidie.

Desde que era niña he planeado meticulosamente mi futura boda y mi futuro divorcio. Llamadme romántica. Lo bueno de esto es que cuando encuentre a mi hombre ideal podré estar gastándome su dinero sin estar ocupada con meros trámites.

La pedida de mano:

Veréis, todo el mundo sabe que el romanticismo ha muerto, así que no iba a dejar en manos de un hombre el futuro de uno de los días más importantes de mi vida. Lo planearía yo. Primero, casualmente, estaría toda mi familia, mi chico y algunas amigas (y viejas enemigas) reunidos en la recepción de algún hotel rabiosamente caro. Yo entraría como si nada en la sala y empezaría a emocionarme y soltar un par de lágrimas discretas al ver a toda ese gente que tanto significa para mí. Nota personal: aprender a llorar.


Después mi chico me cogería de la mano y me llevaría al centro de la habitación para pedirme matrimonio. Un foco de luz nos seguiría. Se arrollidaría y me ofrecería un anillo con un diamante del tamaño de una pelota de tenis, después diría que eso no es suficiente para una mujer como yo y me ofrecería DOS anillos. Me volvería a emocionar y miraría al techo como aguantándome las lágrimas de alegría. Finalmente titubearía un par de veces y diría que NO (las chicas nos tenemos que hacer las duras) pero después soltaría un rotundo SI. Confetis en forma de corazón color rosa pastel inundarían el techo de la sala y Whitney Houston que se encontraría entre el público nos cantaría su "I Will Always Love You". Nota personal: arreglar lo de Whitney. Curiosamente Annie Leibovitz estaría hospedada en el hotel y no dudaría sacar su cámara para inmortalizar ese bonito momento que tras un acuerdo de varios millones de dólares publicaría con mucho gusto y elegancia en Vanity Fair.

La venganza: 

Llamaría a todos mis ex y les diría que iba a pasar el resto de mi vida con un hombre con más dinero, más belleza y más pene que ellos. A continuación llamaría a mis compañeras de la universidad y les preguntaría que por qué están solteras hasta que llorasen. 


La despedida de soltera:

Sólo hay una manera de celebrar una despedida de soltera: junto a casting de Magic Mike. Aunque será un poco incómodo si mi futuro marido acaba siendo uno de ellos (eso va por ti Joe Manganiello). Por supuesto tras la noche en la que probablemente gaste medio sueldo quemaría toda prueba viviente de lo sucedido. Una señorita besa pero no cuenta.


La lista de bodas: 

Es de pobretón pedir dinero a tus invitados cuando te casas. Cada vez que veo a una cuenta corriente en una invitación de boda llamo a un par de contactos para que se las congelen y las vinculen al caso Nóos.

No, nada de pedir dinero. No somos el dueño de Wikipedia. Lo más cool y chic es hacer una lista de boda. La mía estaría llena de fabulosos muebles tapizados con pieles de animales exóticos cazados por el rey, de bolsos de Hermès de edición limitada y de joyas usadas por celebrities en reportajes fotográficos de Mario Testino.


Todos los objetos de la lista claramente iban destinados a mí. Mi marido ya tenía el regalo más valioso de todos: Yo.

La boda:

Siempre supe que quería una ceremonia íntima, con mis familiares y amigos más cercanos. Unas 300 personas serían suficiente para ser testigos de mi gran día.

Una vez que un grupo de seguratas expulsase a aquellas más elegantes que yo y se asegurasen de que las damas de honor estaban todas vestidas con los espantosos vestidos que escogí, pensando en ellas desde el fondo de mi corazón, empezaría la esperada ceremonia.


Un precioso vestido blanco con cola de sirena abrazaría mi cuerpo. El vestido estaría bordado con esmero por monjas ciegas. Caminaría al altar acompañada a un actor con experiencia haciendo de madurito sexy en series de la CW. Adoro a mi padre, pero el pobre es muy poco fotogénico. Mi futuro marido estaría esperándome en la otra punta, expectante. De fondo sonaría una canción de La Oreja de Van Gogh antes de que Amaia Montero descubriese la comida basura. Una pequeña niña andaría tres pasos por delante lanzando pétalos de alguna flor en peligro de extinción. Un grupo de actores esparcidos por la iglesia tendría que sollozar y sonarse (con elegancia) de la emoción del momento.


Cuando llegase a la altura de mi hombre el cura daría paso a la ceremonia, rápida y práctica. El sermón giraría en su mayor parte en lo afortunado que era mi futuro marido por tenerme a su lado y lo que debía hacer para mantenerme y complacerme. Después del sí quiero de mi hombre el cura se dirigiría a mí:

-Pepis, ¿quieres recibir a [estrella en alza de Hollywood] como marido, y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza y así, amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?

-Si, no, si, no, si y no.

-Bueno supongo que eso será suficiente. Podéis besaros.

El público se pondría en pie y entusiasmado aplaudiría hasta sangrar. Saldríamos a la calle y una lluvia de billetes triturados en forma de confeti caería elegantemente sobre nosotros, siempre he creído que lo de tirar arroz era muy chabacano, además no querré estropear el precioso peinado que me haría Tabatha. A la salida mi marido, recomendado por su publicista, se pararía para firmar un par de fotos de su última película en la que encarnaría a algún superhéroe buenorro. 

Banquete:

El menú de mi boda se decidirá en una final de MasterChef. Ese asunto aún está un poco en el aire, pero confío en España para que decida con sabiduría.

Por otro lado, tendría mi propio episodio en un reallity de Divinity en el que los protagonistas se enfrentan al mayor reto de sus vidas para hacerme la tarta perfecta. Cuando todos mis invitados hubiesen muerto de la envidia por tan magnífica tarta la tiraríamos a la basura, porque asumámoslo, son preciosas pero están malísimas.

Mi amiga Lana del Rey vendría a cantarnos un par de canciones con su tórrida e insinuante voz, ella insistirá en hacerlo gratis como regalo por nuestra amistad, pero yo no soy como Kim y Kanye, si hay que pagar a la muchacha se le paga.


Votos:

El voto a mi marido ya lo tengo escrito desde que tenía siete años. Sólo tengo que rellenar los espacios en blanco con su nombre. Así dice:

Querido (nombre),
no puedo expresar lo suficiente lo mucho que significas para mí. Recuerdo la primera vez que te vi, pensé que alguien como tú no se fijaría en mí, pero después me vi reflejada en un espejo y supe que sí.
Y así fue. Oh querido (nombre), soy la mujer más afortunada del mundo. Quiero que sepas que estoy abriendo mi corazón, estas palabras sólo te las podría decir a ti (nombre). Tengo miedo de no poder amarte como te mereces para que así me ames como me merezco yo. 
Gracias por haberme regalado ese bonito y escandalosamente caro collar de diamantes por nuestro compromiso, me durará para siempre (este regalo tiene que ser si o si). ¿Pero sabes qué durará también para siempre? Mi regalo por nuestro compromiso: Mi amor por ti.
Que sepas que te adoro y que me muero por emprender esta aventura a tu lado.

Luna de miel:

Lo siento, no voy a dar detalles del exótico destino elegido para nuestra luna de miel. No quiero tener paparazzis en la puerta de mi isla privada. Mi marido y yo agradeceríamos un poco de intimidad. Muchas gracias.

Siempre vuestra,

La Pepis

7 comentarios:

  1. Cuánto glamour concentrado

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  2. Es el sueño español!!

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  3. Jajajajaajjajjaj puta pepis
    IDOLA!

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  4. Tener que contemerme la risa a las 2:30 de la mañana para no despertar al vecindario por culpa de esto no puede ser sano :')))

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  5. Hola me gusto el blog, soy nueva en esto :)
    Pasa por el mío me ayudarías mucho; y si me das algunos consejos mucho mejor http://nitanvirginal.blogspot.com/
    besossssssssssss!!

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