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lunes, 28 de julio de 2014

El crucero del amor

Tras el desastre vacacional del año pasado decidí que era hora de cambiar mi rutina de verano. Estaba harta de tumultuosas playas donde las chicas sólo se dedicaban a subir la misma foto una y otra vez a Instagram con un hashtag a lo #paradise #relax #playa 

Además ese tipo de fotos me da hambre ya que más que piernas parecen salchichas. 


A última hora fui a la agencia de viajes de unos conocidos centros comerciales a quienes no les quiero hacer ningún tipo de publicidad. La chica de El Corte Inglés me atendió con un trato muy amable y respetuoso. Me recomendó diversos paquetes de viaje. De todos ellos uno llamó fuertemente mi atención. Era un bonito crucero por el mediterráneo y las islas griegas. El panfleto rezaba algo así: "Chicos estupendos están deseando conocerte, embárcate en el crucero del amor." Detrás del slogan había una foto de un par de chicos cuyos músculos reflejaban las gotas de aceite que bajaban por su cuerpo. ¡Era tan exótico el crucero que hasta ponía que iba a haber osos!

La verdad es que esa foto me bastó para decidirme. Nos apunté a Rosalina y a mí en esa aventura y en menos de dos semanas nos embarcamos en el barco del amor con el corazón abierto y las esperanzas en lo más alto. Todo iba a ser perfecto.

Rosalina me ayudó a deshacer el equipaje en mi camarote mientras le comentaba ilusionada las ganas que tenía de ese viaje.

-Ay Rosalina, me siento como Kate Winslet en Titanic salvo por esas cejas mal depiladas y esa elección de pintalabios tan de los 90. Espero que este barco no tenga barcas suficientes para todos los tripulantes que si no se muere mi amor verdadero en un trágico accidente nuestra historia de amor dejará de tener encanto.

-Ay el chambelán de DiCaprio estaba relindo en esa película...


Cuando deshice todo el equipaje me puse un bikini de infarto, mandé a Rosalina a buscarme al hombre más guapo de tercera clase y bajé a la piscina. No os podéis imaginar lo que me encontré. TODO HOMBRES. Hombres mojados y sudorosos bajo el tórrido sol mediterráneo.

¡Qué afortunada era! Las otras mujeres debieron de enterarse que yo también iba al crucero y lo anularían ya que sabían que no tienen nada que hacer con rivales como yo.

Por si fuera poco casi todo los hombres eran GUAPOS. Me sentía como el príncipe de Cenicienta eligiendo pareja como si de un catálogo se tratase.

Y para más inri el socorrista estaba cañón, una mezcla entre dios griego y modelo de revista con un minúsculo bañador rojo que no dejaba lugar a la imaginación. Era TAN guapo que incluso los demás hombres lo miraban con lo que claramente era cara de admiración.

Dejé mis cosas en una tumbona cerca del puesto de socorrista y fui directa a la piscina a llevar a cabo un plan especial. Cuando llegué a una zona donde el agua me cubría por los hombros me puse a chapotear.

-¡Socorro! ¡Socorro! ¡No sé nadar! ¡Que alguien me ayude!

Un señor mayor que nadaba cerca vino a mi rescate.

-¡Señorita! ¡Vengo a ayudarla! Cójase de mi cuello.

Hay que ver, ven a una chica vulnerable y se acercan todos como moscas. ¡Aprovechados!

-¡Uy no no! ¡Quita quita! -le dije- ¡Que venga alguien que esté homologado! ¡Preferiblemente un socorrista con bíceps de acero!

Pero el socorrista parecía no percatarse ya que estaba muy ocupado sometiéndose el bañador para que le coja más moreno la pierna.

Tras haber tragado involuntariamente una gran cantidad de agua decidí darme por vencida y prepararme para la noche. Tenía que sorprender a todos los varones con un modelito de infarto. Había sido un desastroso comienzo pero no debía olvidarme de que estaba en un lujoso barco en mitad de las islas griegas, era como Meryl Streep en Mamma Mia.


Cuando llegó la hora de la cena bajé sola al gran comedor con un precioso vestido de encaje bordado a mano por niños tailandeses explotados.

Me senté en la mesa que compartía con tres fornidos varones. Después de presentarme nos pusimos a coquetear tímidamente. 

Se llamaban Luis, Chema y Marcos. Ya imaginaba mi nombre bordado en mis toallas de mano al lado del suyo.

-¿Qué tal? Yo soy Marcos.

-¡Hola! Yo soy Luis y él es Chema, mi compañero de viaje en la vida. 

-¡Uh! ¡Qué casualidad! ¡Yo también vengo con mi compañera! ¡Se llama Rosalina! Aunque bueno, creo que compañera no es el término adecuado ya que en realidad le pago por horas... ¿Y qué os trae por aquí?

-Bueno -dijo Marcos- yo vengo a buscar pareja. Me han dejado hace poco y venía a animarme un poco.

Pobre Marcos, pensé, cortan con él y se gasta después su dinero en un crucero sin apenas rastro de mujeres...

-Nosotros venimos a descansar y divertirnos un poco. Ya sabes, tomar el sol, salir de fiesta... ¿Y tú Pepis qué buscas?

-Pues yo vengo a encontrar a esa persona especial de mi vida - respondí.

-¿Y Rosalina? ¿Ella no lo es?

-¡Oh! ¡No! Tenemos una relación muy cercana, llevamos mucho tiempo conviviendo juntas pero busco a alguien más. 

-¡Yo no le podría hacer eso a Luis nunca! -dijo Chema con cara de desaprobación.

La verdad es que Luis y Chema mostraban una relación muy cercana. Daba gusto ver una bonita amistad entre hombres tan sólida.

El showman del salón se subió al escenario micrófono en mano.

-¿Os lo estáis pasando bien? ¡No olvidéis de que en diez minutos empieza el concurso La Reina del Mediterráneo! ¡Aún estáis al tiempo de apuntaos!

-¡Oh! ¡No me lo puedo creer! ¡Voy corriendo a apuntarme! -dije emocionada.

Una vez ahí pude comprobar que la competencia no era muy alta. Había chicas con espaldas sorprendentemente anchas y la mayoría usaba un maquillaje nada favorecedor y muy poco sutil. Incluso muchas de ellas tenían unos rasgos demasiado masculinos para mi gusto. Por su propio bien, y por el de su autoestima, decidí retirarme de la competición, no necesitaba el título de La Reina del Mediterráneo, soy cuarta en la línea de sucesión al trono, si las infantas desaparecen en extrañas circunstancias y Froilán sigue siendo tal y como es la corona sería mía en un plis.


Agotada acudí al bar a tomar un refrescante cocktail a la luz de la luna. Me senté en una bonita butaca y tomé sorbitos de mi copa contemplando las estrellas. De pronto vi a un opuesto hombre que paseaba por la cubierta mientras miraba a la lejanía de la oscura noche. BINGO. Había encontrado mi Leonardo. Me acerqué a su lado.

-¿Si yo salto tú saltas? - le pregunté.

-¿Cómo dice señorita? ¿Se encuentra bien?

-¿Estará muy fría el agua? He oído que es como si te clavasen cuchillos afilados y una dama como yo no podrá aguantarlo sin un hombre a su lado...

-Lo dudo mucho señorita, está apoyada en la barandilla de la piscina, pero puede hacer la prueba a ver...

Decidí no tirar la toalla.

-La verdad es que estoy un poco sola en esta fría noche... Y en mi camarote sólo me espera el calor de las suaves sábanas de satén rozando mi cuerpo desnudo...

-Pues qué le vamos a hacer...

¡Pero bueno! ¿Qué estaba pasando en ese barco? ¡Ningún hombre mostraba interés por mí! Era como si de pronto esa masa de metal que nos arrastraba por el mediterráneo fuese mi kriptonita de seducción.

Nada, no había manera de abrirme camino a su corazón. ¿Sería una nueva moda hacerse el duro ante mujeres? ¿Sería alguna nueva forma de ligar sacada de un libro de esos de 50 Sombras? Una se descuida y le cambian las reglas del ligoteo en un momento. Pensé que éramos las mujeres las que teníamos que hacernos las duras, para algo me he pasado toda mi vida ignorando a Michael Fasbendder, he conseguido hacerlo tan bien que ni siquiera sabe que existo.

Que le den a Leonardo. ¿Para qué quedarse con el muerto de hambre si te puedes ir con el duque serio y avaricioso que te va a regalar fabulosas joyas y que al final de la película sobrevive?


Horrorizada volví a la barra de el bar a pedir algo un poco más fuerte para ahogar mis penas cuando para mi sorpresa descubrí a un pequeño grupo de chicas que hablaban reunidas en una mesa.

-¡Uy chicas! Necesito un poco de estrógeno en mi vida. Menudo pluff de barco. ¡No hay forma de catar varón! ¿Vosotras habéis tenido suerte con algún mozo?

-¿Nosotras?- preguntó la chica regordeta de mi derecha.- ¡Ni uno!

Todas se rieron con las palabras de su amiga. Me alarmaba que no se preocupasen lo más mínimo de encontrar un hombre.

-Ay chicas no podéis ser tan pesimistas. Así no me extraña que ningún hombre se fije en vosotras. Ya sé que la búsqueda del amor puede parecer como una canción de Bustamante, dolorosa e innecesaria, pero no tiréis la toalla.

Ninguna parecía tener el más mínimo interés. Es más, era como si se hubiesen rendido en la vida. Llevaban unos peinados muy estrafalarios y una ropa poco halagadora que ocultaba sus curvas...

-Tenéis que potenciar más vuestros rasgos femeninos. Por ejemplo tú, estoy segura de que si te soltamos el pelo tal que así y te ponemos un poco el flequillo para este lado dejarás de ser un ser asexuado y mostrarás al mundo la preciosa chica que llevas dentro. Mmmmm... Uy pues parece que no.

-Cariño - dijo la más alta de todas - para qué interesarnos por hombres cuando existen bomboncitos como tú...

-Comprendo que la duda os asalte, pero necesitamos a un hombre que tras el primer divorcio nos de la suficiente solvencia económica para escaparnos con Zac Efron a una isla privada para el fin de los días.



-¿Y no te sirve una mujer como yo?

-¿Una mujer? ¿Para qué iba a necesitar yo una mujer?

-¡Cariño, si esto es un crucero gay!

-¿De gays? ¡Pensé que esa gente sólo existía en las series de la HBO!

No es necesario decir que antes de que el barco atracase en su destino tenía a todos los hombres (y mujeres) del crucero loquitos por mí. No es que tenga nada en contra de los gays, sólo que ningún hombre en esta tierra puede resistirse a mis encantos. Es más, adoro a los gays, la mayoría de mis novios lo acaban siendo y estoy convencida de que mi futuro hijo será gay. Lo único que les echo en cara es que a ver si dejan a algún hombre guapo para las mujeres que nos los han acaparado todos.

Os quiere,

La Pepis

lunes, 15 de julio de 2013

Modelito para el verano

Quiero dejar constancia de una cosa.
ESTO:
Chicas, eso eran los 90. Por aquellos años la gente estaba confundida y asustada y se ponía esas pintas. 

No podemos seguir el ejemplo de una década en la que se pagaba a Leticia Sabater por educar a nuestros hijos y en la que le daban un Oscar a Gwyneth Paltrow. NO quiero ver bañadores/bikinis así, parecen una fusión entre el bañador de Borat y el calzón chino.

Analicemos también la colección de H&M:

No
Ni hablar
¿Es una broma?
Ays Lana, menos mal que me quedas tú.

Os quiere, 
La Pepis

domingo, 30 de junio de 2013

Operación Bikini

No ha resultado fácil, pero tras años de investigación por fin he conseguido diseñar mi propia operación bikini.

Desde pequeña he luchado duramente contra la grasa corporal. A los pocos días de nacer hice a mi madre someterse a una estricta dieta para que perdiese todo lo ganado en el embarazo. En la guardería, en dibujo libre, ya empezaba a marcar a las niñas, con los Plastidecors, las partes del cuerpo de las que deberían avergonzarse.
Llegó un día en el que me harté de ver a Rosa de España por la televisión anunciando XLS como si hubiese conseguido ese tipín con toda la naturalidad del mundo y no por haber tenido que sacrificar sus tres bocadillos de panceta diarios. Además me enteré de qué era eso de la dieta del cucurucho tan famosa y sinceramente no creo que funcione mucho, Dios os perdone. Era el momento de ofrecer a toda mujer una solución contra todos los excesos de la Navidad, la Semana Santa, las fiestas, las vísperas de festivo, los días entre semana... Era el momento de imponer la operación bikini DEFINITIVA.

Si después de unos siete o veinte años Christina Aguilera lo consiguió no veo por qué vosotras vais a ser menos.
Olvidaros de ese rollo atrapatontas del McDonald's de las experiencias. Os propongo mi propia experiencia: mantener la línea. Aunque bueno, si por alguna trágica causa del destino acabas dentro de un establecimiento de esos NO (por lo que más quieras) pidas una ensalada. Has entrado en el imperio de la grasa saturada y de los hidratos de carbonos, vas a lo que vas, no nos engañes, no pidas una ridícula ensalada con el fin de parecer interesante, fina y superior, para eso no entres ahí.

Así que nada de comer porquerías. Habéis oído hablar de "comer con los ojos"? Ponedlo en práctica, seguro que engorda menos. Aquí os dejo una ración de mi menú diario:
Mirad cómo sonríe el pillín...

A continuación os dejo con el resto de platos de nuestra maravillosa dieta mediterránea:

Empezamos con un delicioso aperitivo. Y qué mejor que un poco del salado Quim Gutierrez para ir abriendo el apetito!
Seguiremos con un suave y sabroso primer plato.
De segundo, un buen filete de Nadal. Cuidado que quema!
El postre viene de la mano de Paris Hilton. Un dulce, delicioso y low-fat River Viiperi.
Y por si alguien se ha quedado con hambre os presento la especialidad del Chef:
Que aprovechen!

Os quiere,
La Pepis

jueves, 13 de septiembre de 2012

Volver a empezar, otra vez.

Nos acercamos a la época del año en la que toda adolescente que se precie empieza a perfilar un amor de verano imaginario para tener algo que contar en las escaleras de su colegio mientras sus múltiples amigas cantan al unísono "tell me more!". 

Yo no podía ser menos. La cosa es que, miradme y lo comprobaréis, soy un pibón. Desde el día que nací, Dios me ha maldecido con este hermoso y bello cuerpo (digno de la proporción áurea) que hace que los hombres se derritan por mi ser. Quizás aún no captéis la magnitud de mi belleza, eso me pasa por describirme de una forma tan modesta. 

Fue una calurosa mañana de Agosto cuando me desperté, y abriendo una ventanita de mi calendario de adviento (a mi me hacen calendarios de chocolate especiales, con todos los días del año, of course!) me dí cuenta de que quedaban menos de dos semanas para afrontar uno de los días más cruciales del año. Un día creado para que todo el mundo juzgue tu ropa, tu pelo, tu moreno, tu carruaje en forma de calabaza... Pues sí, el inicio del curso académico me amenazaba. Miré a mi alrededor en busca de algún tipo de respuesta, en un espejo pude comprobar lo bien maquillada y guapa que me despertaba por las mañanas, digna de una película americana. 

Aterrada fui al Facebook a comprobar mi situación sentimental. Lo que me temía, estaba soltera. 

Eso me pasa por haber dejado atrás mi fase El Diario de Noah. Veréis, desde que vi esa película me paseé varios años por las ferias de los pueblos buscando a mi Noah: un chico guapo, cariñoso y atractivo a la vez que humilde y sexualmente activo. La cosa es que ninguno conoce ningún lago escondido lleno de aves exóticas al que llevarme en barca y besarme fogosamente mientras la lluvia empapa nuestras ropas. Un fraude.


Bueno no era el fin del mundo, tenía el remedio perfecto. Salí a la calle y mis admiradores empezaron a correr hacia mí con el fin de pedir mi mano en matrimonio. Tras un riguroso casting con un jurado formado por Mónica Naranjo, Falete, Lady Gaga y Lizzie McGuire, encontramos el chico ideal para mí: John Kortajarena. Pues ya está, el primer paso establecido: ya tenía amor de verano. 

Fui al Corte Inglés a comprar todo mi material escolar. Veréis, en este mundo hay tres clases de personas:
  • Las que compran carpetas de Agatha Ruiz de la Prada.
  • Las que compran carpetas de Jordi Lavanda.
  • Las que compran carpetas normales y corrientes. 

Yo, por supuesto, soy la excepción que confirma la regla, mi amiga Carol (así es como llamamos los más allegados a Carolina Herrera) me había diseñado en exclusiva su propia gama de material escolar.

Cuando pasé por la planta de niños para comprarme mi uniforme, pude observar a todas las madres al borde de la histeria peleándose con sus hijas sobre el bajo de la falda, mientras a su lado, las dependientas chuperreteaban alfileres en la boca (al parecer la saliva de las del Corte Inglés debe tener cualidades antibacterianas que las desinfectan o algo).

Yo había venido al Corte Inglés con Rosalina y no hubo discusión sobre el bajo de la falda.

-Hasta los tobillos!-dije a una dependienta regordeta que parecía estar maquillada con la escopeta de Homer Simpson. 

La dependienta me trajo una falda, para probarme, de un color grisáceo nada favorecedor.

-Creo que no me has entendido-le repuse.- Necesito un uniforme escolar bonito, tipo Gossip Girl. 

-Pero señorita-me contestó la dependienta asombrada blandiendo la horrenda falda en el aire- el uniforme de su colegio es este. 

-Pamplinas! Yo quiero mmmm ese!- contesté señalando al que tenía Serena Van Der Woodsen que también venía a equiparse para el comienzo del curso. He de recalcar que la expresión "plamplinas" se está perdiendo, así que a ver si la rescatamos entre todos! Con lo juvenil que es...


Una vez probado el nuevo uniforme pude comprobar lo evidente: me quedaba divinamente, tanto que incluso Serena se fue muerta de la envidia entre lágrimas de rabia. Llamé rápidamente al director de mi colegio que aceptó el nuevo uniforme escolar sin rechistar. Buen chico.

Pues ya estaba preparada para un nuevo comienzo. The show must go on. Que para que los que no entienden, este inglés tan técnico que tengo, significa "el show debe continuar".

El día de la vuelta a las clases, como ya he dicho es importante. Hay una regla general que dice así: en el amor, la guerra y cogiendo sitio el primer día de clase todo vale. Es una elección muy drástica ya que será el pupitre donde te sientes a lo largo de todo el año. Pues ahí estaba yo, luchando a primera hora de la mañana para cogerme un buen sitio delante del todo, aunque para mi sorpresa eran los menos demandados. Espero que vosotros hayáis cogido sitio en primera fila para atender mejor que para algo os pago la educación pública!

Poco a poco fui reconectando con mis amigas de clase que hacía tanto que no veía. Obviamente no me dirigí a aquellas que se habían ido al caribe de vacaciones y nos lo restregaban a todos con un peinado al más puro estilo Lucrecia lleno de trenzas en el pelo. Esas niñas a la hoguera!


La novedad de este año la constituía la Búlgara. No hice mucho hincapié en aprenderme su nombre ya que no estaba en el santoral español pero me parece que sonaba a algo así: Hsidjklñqo Ürtgks.

La Búlgara no entendía ni papa de Castellano, así que todos los niños empezaron a decirle que se llamaban "pene" "atontao" "tontolava". Desde mi pupitre pude ver como la Búlgara hacía severos esfuerzos mentales para acordarse de todos esos "nombres". Es una verdad universal que lo primero que te aprendes al llegar a un país son sus insultos. Todo esto me dio una idea, entrenaría a la Búlgara a mi favor, al finalizar el día había conseguido que contestase "amén" en vez de "sí", como futura buena creyente. 

Pero mi mayor amenaza se alzaba en forma de nueva estudiante. Se llamaba Kelly. Era una zorra pecaminosa que había llegado al colegio para robarme mi popularidad. Mi reino peligraba. 


Tenía que someter a esa individua para que YO estuviese en los más alto de la pirámide. Así que la forma más sencilla de hacerlo fue convirtiéndola en mi nueva mejor amiga. Por un momento el plan funcionó, seguía siendo la abeja reina mientras que Kelly no era más que mi obrera. Sin embargo fue en un despiste en el que fui al baño cuando me la encontré explicándole las matemáticas (es decir, coqueteando descaradamente) a un grupo de chicos que se reían de sus gracias. Furiosa me acerqué y decidí que era hora de establecer mi plan B digno de una táctica militar. 

-Kelly-le dije-¿¡te has echado un pedo!?

Kelly, cortada, no supo qué contestarme.

-Iuj! Sí que te lo has tirado cochina! Qué mal huele! 

Los chicos rápidamente cerraron sus libretas y se fueron a la otra punta de la clase.

De Kelly no volví a saber nada, creo que descendió rápidamente por la pirámide jerárquica hasta juntarse con los niños que excavaban tierra en el recreo en busca de bichos.

Si es que os lo dije, el primer día de clase dictaminará el resto de vuestras vidas. 

domingo, 26 de agosto de 2012

En Bora Bora mejor no vengas sola

Me he fijado que algunas canciones de esas que todos bailamos tan despreocupadamente en la discoteca tienen letras pecaminosas. Por eso he quedado con Juan Magan para revisarlas. Por ahora hemos actualizado Bora Bora, próximamente en los mejores güateques.


jueves, 23 de agosto de 2012

Destino Rivera Maya

Mi médico me ha detectado tanorexia y del disgusto me he ido una semanita a la Rivera Maya a ponerme morena. Que aunque dicen que se acaba el mundo tienen muy buen servicio. 

Me alojé en un templo Maya a pie de playa muy cuqui pero poco higiénico, tomábamos el desayuno en la mesa de los sacrificios. Y no, a pesar de que la busqué por todas partes no encontré a la famosa abeja, pero curiosamente eso estaba llena de Doras las Exploradoras aunque con estos tiempos de crisis estaban todas pluriempleadas: Dora explora la cocina, Dora explora la recepción, Dora explora el baño…
También aproveché a pasarme por la centralita de Orange que yo por teléfono no me aclaro nada bien y necesito que me expliquen mi tarifa Ardilla.

Desde el aeropuerto no he vuelto a ver a Rosalina, creo que se me ha escapado y no tengo manera de reconocerla por la calle, los panchitos son como los chinos, conoces a uno y conoces a todos. He gritado su nombre desesperada pero se han girado unas veinte personas a la vez, todas descendientes de Pocahontas. Me ha sentado un poco mal lo de Rosalina ya que no sé porque tiene que huir para buscar a su familia teniendo esas maravillosas ofertas para llamar al extranjero en los locutorios de Madrid. 
Creo que el taxista me dio un poco de vuelta porque me llevó por el puente de Brooklyn, desde que les robamos todo el oro lo quieren recuperar con cuentagotas. Cuánto daño, nos guardan demasiado rencor.

Nada más deshacer mis seis maletas de equipaje me puse unas mallas para empaparme de su cultura y salí escopeteada a la playa. 

Dando un paseo por la arena vi a dos inocentes niños construir un hermoso castillo con sus torreones y sus almenas. Se lo pisoteé, claro está, yo lo de construir sin licencia no lo permito. Mi pié chocó contra una fría roca. La desenterré de la arena y sorprendida me encontré con el calendario Maya 2013, lo cual me viene muy bien porque este año con esto del rollo del fin del mundo Carnicería Loli había dejado de fabricarlos.
Con unas hojas de palmera hice un par de sujetadores para aquellas pobretonas que no se podían permitir la parte de arriba del bikini. ¡Hay que ver cómo ha afectado la crisis.! Varias me dijeron que estaban haciendo topless pero yo le expliqué que si un hombre puede beber leche gratis no va a comprar la vaca.
Aquí están de moda los fardahuevos, invento de Satanás. El problema es que los hombres de aquí sólo se parecen a los de Pasión de Gavilanes en que me miran y me desnudan (con la imaginación claro!). 

Como ya habían pasado las cinco horas de digestión tras desayunar mi uva y mi cucharadita de aceite (virgen extra, como yo!) decidí darme un chapuzón. 
Estaba felizmente en el agua cuando empezaron a gritar “Barriguda, barriguda!” y yo les dije amablemente:

-Uy pero bueno! A que voy para ahí a rajaros la cara!? Eh!?

Pero me destaponé el agüita que se me había metido en el oído y pude comprenderlo: estaban alertándome de una barracuda que había en el agua. Acto seguido le dediqué a Dios una Salve Rociera y el abrió los cielos y descendió el espíritu santo en forma de paloma.
 
La paloma y la barracuda se enzarzaron en un combate a muerte. No había presenciado semejante lucha entre un ave y una bestia desde que abrí la cámara secreta con Harry Potter.
El Espíritu Santo aprovechó la ramita de olivo para dejar K.O a ese bicho provocándole un fuerte traumatismo craneoencefálico. Causa de la muerte: golpe de gracia.

La barracuda me cayó en mi precioso cabello y agarrándola bien fuerte por la cola empecé a agitarla por encima de mi cabeza haciendo señas para que me recogiesen ya que la corriente me había arrastrado mar adentro, como la película de Javier Bardem. 

Pero mi público lejos de venir a por mi empezaron a bailar batucadas y a aplaudir. Así que me tuve que montar en el cayuco de la canción de Chambao que pasaba por allí.

Mi improvisado transporte hacía escala en España así que decidir ya volver con ellos. Estaba triste porque había perdido a Rosalina pero tenía la perfecta solución. Me dirigí a una muchacha poco agraciada y le dije:

-¿Cómo te llamas muchacha?

-Frida Kahlo-me contestó.

-Bueno pues tú ahora trabajarás para mi y te llamarás Rosalina. Y soy tan generosa que te voy a pagar la primera consulta de Corporación Dermoestética para quitarte ese entrecejo tan peludo y poco femenino que no te ayudará conquistar a ningún hombre. 


XOXO La Pepis.