viernes, 11 de enero de 2013

Consultorio Pepis: Soy mala



Querida Pepis,

¡Por fin me atreví a escribirte este correo! Llevo días dudando... ¡Y aquí estoy!



No te voy a engañar, seré franca: soy una muy mala persona. Yo trato de evitarlo pero la gente de mi alrededor me lo pone taaan difícil... Sin ir más lejos, hace diez minutos estuve riéndome con una amiga de las fotos que subió un compañero al facebook. ¡¿Pero cómo no voy a caer en la tentación si el pobre muchacho sube fotos poniendo morritos y enfundado en unos pantys?! Hace un mes me enteré de que un amigo poco agraciado estaba saliendo con una chica muy mona. Tardé unos días en asimilar la gran noticia, ¿quizás era cierto la profecía de los mayas acerca del 2012? Y entonces tuve el coraje para entrar en su Tuenti y ¡Oh-Dios-mío! ¡No pude parar de reírme! Seguramente varías sesiones de risoterapia las hacen entrando en su perfil. Es más, ahora cada vez que necesito animarme entro en su cuenta y me animo con sus estados y sus fotos. Hay veces que para no sentirme tan mal pienso que ellos se lo buscan... pero no puedo seguir engañándome. Sí, tengo amigos raros que hacen cosas raras y sacan fotos raras pero eso no justifica mi comportamiento. Pepis, ¡necesito tu ayuda! 

Atentamente,

una chica arrepentida.


Querida mala mujer,

¿acaso es cruel el león por comer a la gacela? ¿Vamos a matar a todas las ballenas por devorar toneladas de gambillas? ¿O a los buitres por aprovecharse de que la mamá gaviota ha abandonado el nido dejando a sus pequeños a la merced de sus garras? No amiga, porque así es la naturaleza. Y del mismo modo, no podemos culpar a una mujer de que se ría del mal ajeno. Es una cuestión de supervivencia. A mí me gusta pensar que Dios permite que mis amigos hagan el ridículo para animarme el día. Sobre todo le gusta que nos riamos de las parejas. Y te pongo ejemplos de gente que no sabes si está besando a su novia o bebiendo por un botijo, que tienen en el estado del WhatsApp ella un candado y él una llave o chicas que se graban "cantando" para su amor en vídeos que harían llorar al propio Alex Ubago... Esos momentos de felicidad divinos son un regalo por todo lo que tenemos que sufrir: esos zapatos por los que casi te tienen que amputar el meñique, los calambres en el hombro que produce llevar el bolso cargado de cosas pesadas -pero que no puedes cruzártelo cual bandolera porque está "out"-, no saber la cantidad de camomila exacta a la que debes parar de aclarar tu cabello, pasar frío para ir mona, los pantalones pitillo que no tienen bolsillos delanteros... infinidad de cosas que hacen que estemos siempre al borde de un ataque de nervios. En 1880 dirían que padecemos histeria y un médico nos "curaría" con varias sesiones de masturbación, pero la panacea del siglo XXI es la risa. 

Algo que te hace sentir tan bien no puede estar mal ¿no? Además hoy eres tú la que se ríe, pero mañana tranquila que ya se reirán de ti. Estás adelantándote a los acontecimientos, y mujer prevenida vale por dos. Luego también puedes decirle a tu amigo que está siendo el hazmerreír del grupo, pero recuerda que no te hará caso, pues está cegado con promesas de pies calientes en las noches de invierno y revolcones esporádicos. Y deja claro que lo tuyo no son celos, es vergüenza ajena. Así que disfruta cada carcajada y díselo a tus amigas que también necesitan un minutos de felicidad, porque compartir es vivir. 





jueves, 27 de diciembre de 2012

Los Santos Inocentes


Nunca me gustaron las pajaritas. No me preguntéis por qué, pero tengo un sueño recurrente en el cual yo con 2 años me levanto en medio de la noche y veo a mi madre en el salón metiéndole billetes de cinco mil pesetas en el tanga a un boy que bailaba restregándose a mi santa progenitora “vestido” únicamente por esta prenda fetiche –desde que tuve dinero en propiedad le tachaba los ojos a Juancar con un boli bic para que nunca tuviera que presenciar eso-. Luego mi madre decía: 

-Corcholis Pepis, ¿qué haces despierta? esto es un sueño, vuelve a la cama. Espera aquí Vladimir.

Pues desde aquella tengo pánico a las pajaritas. Bueno, y al comunismo.  Y os cuento esto porque se están poniendo muy de moda y sinceramente pienso que deberían quedar relegadas a los payasos o, en su defecto, a Chenoa. La moda mal combinada ha hecho mucho daño a inocentes, y hablando de inocentes, hoy, 28 de diciembre es su día. Pero no inocentes del tipo: “el pobre lleva una cornamenta que no entra por la puerta” o “¡Cómo le ha engañado Agatha Ruiz de la Prada para que compre eso, que parece que un gato se ha comido los retales y los ha vomitado!”. Inocentes de buen corazón a los que humillar con bromas hasta que la vida les haya dado suficientes palos.

Nos vamos a remontar un poco en la historia. Todo empezó cuando Herodes, un rey muy muy muy malo, más malo que “El rey escorpión” –Dios, perdona a Chuck Russell que no sabía lo que hacía- de hace mucho tiempo, quería encontrar al baby Jesús. Como no tenía muy claro quién era, y por el hecho de ser un hombre se negaba en rotundo a preguntar, decidió matar a todos los recién nacidos. Como todos los niños que murieron eran “inocentes” -eh, ahora te sientes como cuando escuchas el título de una película en el medio de la misma, lo sé- se celebran bromas y sacan a Juan y Medio del zulo en el que lo tienen explotado los de Canal Sur para emitir a nivel nacional. Sí, yo tampoco entiendo como de una matanza cruel e injusta hemos pasado a colgar monigotes blancos en la espalda y a gastarle bromas a Ana Obregón, pero this is Spain.

Como yo soy muy española, una mujer pues que le gusta el pescadito frito, el tapete con la flamenca encima de la tele 3D de plasma, las corridas, los toros… pues lo que viene siendo una latina JLo de toda la vida, lo celebro religiosamente cada año. Y si tengo que gastar bromas las gasto.

Mi primer blanco de este año fue Rosalina. Había pensado en pintarle un bigote mientras dormía, pero alguien se me había adelantado pegándole minuciosamente pelos naturales lo que le daba un aspecto tremendamente realista.

Un poco decepcionada me dirigí a hacerle el desayuno a mi padre, que consistió en un par de barritas Kellogs Special K. Sí, no me apetecía cocinar. Se los puse en una bandejita de plata y se lo acompañé de esta inocente nota.

Una vez saciada mi sed de inocentadas en casa, salí a dar un paseo por el parque. Iba con el abrigo desabotonado que movía el viento a mi paso mientras las hojas caían marrones alrededor para poder tener planos bonitos cuando hagan mi peli biográfica. Como dentro de poco iban a ser las rebajas decidí ir a sacar dinero para ir de compras antes y reactivar la economía española a un precio de mercado al alza. De nada. 

Entré en Bankia y me dispuse a esperar mi turno. La gente tenía una expresión muy triste en sus caras. Después me pasaría con gorros de renos, chimeneas y árboles de Navidad para animarles un poco estas fechas. Estaba yo mirando en mi tablet anuncios de colonias para decidir qué chico me iba a pedir para Reyes cuando de repente entraron unos hombres con unas máscaras gritando que todo el mundo al suelo, que esto era un atraco.

Oy, ¡no me lo podía creer! ¡Qué iba a salir en la gala de "Inocente Inocente"! Todo el mundo (ganchos clarísimamente) hicieron caso a los actores que hacían de ladrones, pero yo tenía unos “super skinny pants semi push up” que me limitaban tremendamente los movimientos y no quería salir en la tele haciendo el ridículo, así que me quedé de pie con una sonrisa de oreja a oreja.

-Tú, ¿es que no entiendes cuando te hablo?
Vale, estaba claro que la broma era para mí: me estaban haciendo protagonista y eso que estaba por ahí José Sevilla.
-Sí sí sí. Yo lo entiendo todo- dije mientras le guiñaba el ojo.
-Malamadre, enséñale a esa rubita qué le pasa a las niñas que no obedecen.

Un armario empotrado se dirigió hacia mí y me puso la navaja en el cuello por la espalda. Mierda, seguro que no era plata y yo soy alérgica a las baratijas.
-¿Cuál es mi cámara?-aproveché para preguntarle en bajito.
No obtuve respuesta. El cabecilla se dirigió hacia el encargado del mostrador y le dio una bolsa para que fuera metiendo el dinero. Para mi sorpresa no tenía el símbolo del dólar. Ni siquiera el del euro. Muy poco chic.

Una mujer empezó a gritar:
-¡HE ROTO AGUAS!
Vaya, la típica embarazada que me quería robar el protagonismo. No lo podía permitir, porque si algo me han enseñado las películas de las tardes de A3 es que después del bebé que nace en un atraco está el hombre que se intenta hacer un héroe y muere, y yo contra un muerto no podía competir.
-Aaaaay señora! Usted cierre bien las piernas que eso aguanta, como cuando tienes ganas de ir al baño de la discoteca y hay una cola más larga que la del INEM.

Coches de policía con sus sirenas empezaron a rodear el banco. Sentía que todo era tan real. No tendrán dinero para comprar iPhones en vez de esos obsoletos teléfonos de rueda por donde reciben las donaciones, pero no se puede negar que se curraban la escenografía.
-Queremos un coche y un visado para ir a NY!!
-Suelten a los rehenes.
-Primero nuestras normas!!
-Tranquilos, no hagan ninguna tontería. Ahora vendrá un negociador.


Perfecto, estar esperando al negociador porque seguramente no se habrá aprendido aún su papel. Es lo que tiene trabajar con aficionados: mucha naturalidad pero donde esté la experiencia... Ya me estaba aburriendo tremendamente y Juan Y Medio no daba señales de vida por más que miraba a las puertas. 

Pensé que quizás podría parar la broma un rato y luego que lo montaran en postproducción o algo.
-Oye mira, que me voy aPOR DIOS QUE ALGUIEN HAGA CALLAR A ESE BEBÉ!!! Que me voy a dar una vuelta y a maquillarme un poco en el Sephora maquillaje flash, que actuar me hace sudar mucho.
-Tú no te vas a ninguna parte!
Me intenté desprender de su llave de judo pero me tenía perfectamente enganchada. Cada vez me estaba haciendo menos gracia, y era raro que me pasara lo mismo en directo que cuando lo veo desde mi casa. Fingí que me desmayaba en una caída digna de competir con la mismísima Aramis Fuster. 


Vi como protestaban entre ellos y me echaban hacia un lado cual saco de patatas. Ahora que me creían fuera de combate era mi momento para escaparme de ahí. Repté hacia la puerta pero iba demasiado lenta. Solté lastre de mi bolso de Loewe: la agenda 2012-2013, las 3 cajas de ibuprofenos, mi mascota chihuahua, el Goya a la mejor vestida, mi piedra volcánica recuerdo de cuando fui al Teide, el corrector de ojeras, el corrector del corrector de ojeras…

Pero mientras despejaba mi bolso no me di cuenta de que mi pequeño can Roquefort corría cual alma que lleva el diablo hacia los atracadores. Le mordió al calvito en la rodilla con toda la fuerza que le da Purina Dog Chow, que no es poca, obligándolo a soltar la pistola. Fui corriendo a recogerla para devolvérsela, que estaban los pobres ahí haciendo su trabajo y yo poniéndoselo difícil.
-Ay lo siento, toma toma- se la ofrecí sosteniéndola por la empuñadura
Pero el actor, en vez de cogerla se arrimó a la pared quejándose de su tobillo.
-Pues cógela tú -dije señalando al otro, el cual como un acto reflejo tiró la navaja al suelo y se puso a llorar.
-Eh eh, qué pasa? Tranquilo, que esto luego se corta y queda el programa emitible.
Vi como los extras empezaban a arrimarse a la puerta con intención de irse. Claro, tendrían un contrato basura temporal de esos.
-Quietos todos! -dije yo poniendo orden.- De aquí no se mueve nadie hasta que yo lo diga! Tú, vuelve a tu posición de madre que se protege detrás de un poto y le tapa a su hijo la cara. Y tú, el de detrás del mostrador, coge este pañuelo de tela y sécate la frente cada cinco minutos. ¡¡¿¿Y qué pasa aquí que nadie está empapado en sudor??!!. Sube el termostato!

Ya tenía a todos dominados. Es que en vez de darme un ramo de rosas tenían que darme el dinero de las donaciones a mí.

No entiendo exactamente en qué momento entraron los policías para llevar arrestados a los ladrones, pero por alguna razón quería que los acompañara yo también. En el trayecto no paraban de hablar de “Síndrome de Estocolmo”, probablemente un nuevo programa para la sobremesa. Llegamos a una comisaría (vamos, la que usaban como plató de los Hombres de Paco con unas alteraciones en el decorado!) pero me sorprendió que no estuviese Hugo Silva para cachearme.

Al rato llegó Rosalina, aún no se había quitado su bigote de pega.
-Señorita ¿qué ha hecho? ¡Que la quieren mandar derechita para un locódromo!
-Pues hoy no tengo el cuerpo para ver carreras.
-Su padre sigue enfadado por la chanza de esta mañanita, pero yo la sacaré de aquí.
-Gracias Rosalina, que con la tontería me voy a perder verme por la tele.

Rosalina extendió un papel con muchos números y ceros al señor policía- desde luego no perdía oportunidad para ligar- y al acto ya me sacaron de la sala y salimos raudas y veloces para casa. Y ahora estoy aquí, avisando al populacho para que esta noche no os perdáis la gala y admiréis mi interpretación. Ya me huelo el premio a la mejor actriz revelación. 


Os quiere, 
La Pepis

sábado, 22 de diciembre de 2012

Consultorio Pepis: Sólo hay un Príncipe, el de Lu

Querida Pepis:

Hace unas semanas, salí a bailar con un vestido negro ( y unos tacones divinisimos, como no) que dejaba anonadado a cualquier espécimen del genero masculino. Ahíta de manos largas y mucha depravación, me aleje y por casualidad y sin buscarlo encontré a mi príncipe azul: metro 87, ojos grises, moreno... Tras unas breves pero intensas miradas, me saludó amablemente y me invitó a un "refigerio", y gracias a mis maxipestañas, como no podía ser de otra manera, terminó por besarme y  pedirme el teléfono.

Unos días más tarde, llegó la ansiada cita. Fue perfecta. Tanto que me volvió a llamar y en la segunda cita fuimos a dar un paseo por la playa. Como hacia tanto frío me invito a su casa para "calentarnos". Hay pobre de mi Pepis! Inocentona que soy! Claro que quería "calentamiento". Pero yo, que sigo fielmente tus pasos de la decencia, le rechacé aunque me costó horrores. 

Unos días más tarde me volvió a llamar, pero yo me encontraba enferma, así que le propuse quedar otro día. Y aquí es cuando mi príncipe se convierte en Shrek. A partir de entonces no ha vuelto a mostrar interés en mí, no me llama, y cuando yo le llamo siempre está ocupado y no puede quedar. Por este motivo, te pregunto a ti Pepis, ¿qué debo hacer? Y los más importante... ¿A qué se debe este cambio de actitud?

(PD: Hace dos meses su novia le dejo, y dado que es tan guapo se ha puesto las botas, y yo no quiero ser su siguiente "putita")

Muchas gracias por tu atención cielo

 Elfi

Elfi, Elfi, Elfi

Has vivido lo mismo que le pasó a las zapatillas Victoria: has pasado de moda. Y no te lo tomes a mal, que no es tu culpa y te explico. 

El chico, ávido de carne y emociones nuevas tras su ruptura (que si la novia lo dejó por algo sería) salió de cacería. Tú eras una potra para él, pero le saliste rana, ¿me vas entendiendo? El hecho de no haber degustado tus encantos en la segunda cita le agradó porque su cerebro de macho de las cavernas aplazó mentalmente el fornicio para la siguiente semana. Pero que no se produjera no le hizo ninguna gracia. Y si tan guapo es como tú dices, ahora mismo ya colgarán de su pared las cabezas de algunas zorras. 

Lo siento, mejor que te lo diga yo y no lo descubras por la revista Cuore, que fue como yo me enteré de que Hugo Silva salía con Hiba Abouk. 

A las 6 de la mañana no hay príncipes nena, son todos plebeyos. Además confía sólo en el Príncipe de Lu y en el de Bel Air, el resto es ficción. Por otro lado me emociona pensar que aún quedan mujeres que se podrán casar de blanco y por la Iglesia. 

También te recuerdo que ahora que van a llegar las navidades y los Reyes Magos te portes bien, que lo ven todo, y hagas trapos de ese vestido y esos tacones -que están ahora claramente gafados- y salgas de fiesta en plan sport. Si sigues mis consejos quién sabe si tu regalo no será un chico de caramelo, suave por dentro, macizo por fuera.

No pierdas el tiempo con pichabravas (que Dios me perdone)

Siempre sincera,

La Pepis

lunes, 17 de diciembre de 2012

Las leyes de Murphy femeninas II


Continuamos con las catastróficas desdichas que planean cada día sobre la mujer, ahí dejo estas:

-Nunca hay un afilalápices cuando tu eyeliner no tiene punta.

-En una boda siempre va a haber alguien con tu vestido, aunque seas la novia.

-Los mejores sujetadores son los que se van primero :_(

-Cuando vayas sobrada de tiempo, de repente el espacio se replegará sobre sí mismo y hará que llegues diez minutos tarde.

-Los zapatos te harán daño cuando no te queden tiritas.

-Cuando estés con tus amigas en una terraza y os pongan unas aceitunas te quedarás mirando para ella con unas ganas irresistibles de comértela (y no lo harás para no hundir tu dignidad) hasta que la camarera se la lleve ya que nadie admitió quererla.

-Cuando vayas por un pasillo de instituto y te caigas al suelo armando un revuelo de papeles, el chico macizorro por el que suspiras en todas las clases, pasará por tu lado, se te acercará y como si se parase el tiempo te dirá: Torpe más que torpe!

-El único bolso que te pegue con la ropa tendrá menos capacidad SIEMPRE de la que necesitas.

-El buenorro siempre tiene moquillo cuando a ti no te quedan clínex.

-Nunca tienen helado de “Hoy no me apetece hablar con nadie” en el Häagen Dazs.

-Siempre te dicen de ir a la playa o a la piscina cuando estás más cerca de ser el yeti que una mujer.

-Cuando necesitas buscar algo rápido en el ordenador no se encenderá hasta que instale las 20305943 actualizaciones.

-Cualquier paso del baile de Beyonce “All the single ladys” que hagas será pura coincidencia.

-La ropa siempre encoge después de Navidades.

-Vivirás condenada a esperar los minutos que tardó un chico en contestarte para tardar lo mismo o un poco más.

-En algún momento de tu vida te encontrarás con la prenda demasiado larga para ser una camiseta, pero demasiado corta para ser un vestido.

-En las fotos que mejor sales siempre habrá una amiga pegada a ti que haga imposible recortarse sin que quede muy cantoso. 

-Y la que especialmente me duele: mi móvil siempre borra las llamadas y sms de Jon Kortajarena.
Me queréis,


La Pepis